¿El COVID persistente también afecta a la esfera genitourinaria?

¿El COVID persistente también afecta a la esfera genitourinaria?

Las secuelas del COVID persistente ya son bien conocidas por afectar a los pulmones, el corazón o incluso el cerebro. Sin embargo, una dimensión sigue siendo a menudo desconocida: los trastornos genitourinarios. Un análisis reciente revela que casi una de cada dos personas que sufren de COVID persistente presenta alteraciones en el ciclo menstrual. Los hombres no se libran, con un caso de impotencia por cada cinco. En cuanto a los riñones, su funcionamiento se deteriora en casi un tercio de los pacientes afectados.

Estas cifras provienen de un resumen de nueve investigaciones realizadas en ocho países, con más de 2.300 participantes. Las mujeres se ven particularmente afectadas por reglas irregulares, más abundantes o dolorosas. Estos trastornos podrían explicarse por una alteración del eje hormonal o una inflamación persistente tras la infección. En los hombres, las dificultades de erección podrían estar relacionadas con lesiones en los vasos sanguíneos o un desequilibrio del sistema nervioso autónomo, que regula las funciones involuntarias del cuerpo, como la circulación.

Los riñones, por su parte, parecen sufrir las consecuencias de una inflamación prolongada o de microlesiones causadas por el virus. Algunos pacientes también desarrollan síntomas sugestivos de cistitis, como ganas frecuentes y urgentes de orinar o una sensación de ardor. Estos problemas, aunque menos publicitados, alteran significativamente la calidad de vida. Pueden causar molestias en la vida diaria, trastornos del sueño e incluso aislamiento social.

La intensidad de la infección inicial juega un papel clave. Las formas moderadas a graves de COVID-19 aumentan especialmente el riesgo de alteraciones menstruales. En cambio, los trastornos de la erección o la disminución de la función renal aparecen independientemente de la gravedad de los síntomas iniciales. Esto sugiere mecanismos distintos, quizás relacionados con una inflamación crónica o daños microvasculares persistentes.

Estas observaciones subrayan la importancia de integrar la esfera genitourinaria en el seguimiento de los pacientes con COVID persistente. Un manejo adecuado, que combine urólogos, ginecólogos y nefrólogos, podría mejorar su vida diaria. Los investigadores piden continuar con las investigaciones para comprender mejor estos vínculos y afinar las estrategias terapéuticas. El reconocimiento de estos síntomas como un componente integral del COVID persistente permitiría evitar errores diagnósticos y ofrecer soluciones más específicas.


Bibliographie

Source de l’étude

DOI : https://doi.org/10.1007/s11255-026-05073-9

Titre : Unveiling the genitourinary phenotype of long COVID: a systematic review and meta-analysis

Revue : International Urology and Nephrology

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Daniel Peñaherrera-Vásquez; Alison Reina; Felipe Merlo; Thalía Fajardo-Loaiza; Gabriela Zambrano-Sánchez; Josue Rivadeneira; Luis Fuenmayor-González

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